Las lámparas fluorescentes compactas, llamadas comúnmente de "bajo consumo" funcionan de forma similar a las lámparas fluorescentes de tubo pero están diseñadas para ocupar el lugar donde tradicionalmente se han utilizado las ya obsoletas bombillas incandescentes de filamento... es decir “las de toda la vida”.
En algunos países ya han dejado de fabricarse las de filamento, y se tiene previsto reemplazarlas total y obligatoriamente por estas lámparas fluorescentes compactas con el fin de moderar la contaminación y la emisión de gases de efecto invernadero, es decir, el CO2 y reducir de este modo al menos una parte del impacto sobre el calentamiento global y en el cambio climático.